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L'AVENIR DANS L'UNION Liste plurielle pour le changement conduite par Jean-Baptiste SALLABERRY |
COLABORACION FRONTERIZA |
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. COLABORACION TRANSFRONTERIZA Hendaya ha vivido siempre en estrecha relación de vecindad con el resto de municipios de la orilla del Bidasoa, y especialmente con los municipios ribereños de la bahía de Txingudi. Desde la prehistoria han existido asentamientos en la zona del Bidasoa, para los que el río ha sido fuente de vida y frontera natural que no ha impedido el desarrollo de una cultura común que aún sigue viva en ambas orillas, la cultura vasca, cuyo más claro exponente es el euskara. Pero como a menudo suele ocurrir con las fronteras naturales, el Bidasoa se convirtió también en frontera entre estados, lo que llevó al desarrollo en la zona de otras culturas, la francesa y la española, que con el paso de los siglos y tras múltiples conflictos incluso bélicos, han ido aprendiendo a convivir. En este aprendizaje, en este tender puentes, la población bidasotarra cuenta con un gran bagaje que forma parte de la idiosincrasia y la cultura local. Por encima de la frontera administrativa, las poblaciones de uno y otro lado han establecido a lo largo de la historia estrechos lazos, que han llevado a muchos individuos de ambos lados a instalarse en la orilla de enfrente a la de su nacimiento. Se ha ido constituyendo así, a pesar de la frontera, un tejido social fuertemente imbricado y receptivo ante nuevas incorporaciones a los grupos sociales existentes. Una importante demostración de esa actitud abierta y de acogida predominante en Hendaya se dio en la historia reciente en el último episodio bélico vivido del otro lado de la frontera, aún muy presente en la población hendayesa. Estos lazos tradicionales de vecindad y esta actitud abierta hacia quienes se instalan en Hendaya son un valor a conservar y reforzar. La creación de la Unión Europea ha supuesto la desaparición de la frontera y ha fomentado la creación de organismos y proyectos de cooperación en los que Hendaya ha participado. Con ese espíritu cooperativo entró Hendaya en 1998 a formar parte del Consorcio de Cooperación Transfronteriza, junto con Irun y Hondarribia. El Convenio tenía una duración de diez años, con lo que a finales de este año 2008 expira su vigencia. Es hora, pues, de hacer una valoración de estos diez años y plantearse su futuro, su posible ampliación a otras poblaciones ribereñas, así como otras modificaciones que consideremos convenientes. La colaboración transfronteriza es un elemento importante para solucionar problemas comunes, puede ayudar a evitarlos y puede impulsar el desarrollo económico y cultural de la comarca. Para ello debemos dotarnos de un medio eficaz en el que todas las instancias se impliquen, hay que creer que se puede actuar conjuntamente, y hay que querer hacerlo. En este tiempo han surgido o se han desarrollado importantes problemas que o no se han solucionado o han llevado a soluciones contrarias a los intereses de Hendaya y en general del conjunto de la población bidasotarra: - El problema del transporte y las comunicaciones con la otra orilla del río no ha hecho sino agudizarse. - El aeropuerto de Hondarribia es cada vez un peligro mayor en mitad de la bahía y una cada vez mayor fuente de molestias y polución. - Las basuras de Hendaya se exportan a Bera, de donde los lixiviados se deslizan hasta el Bidasoa y terminan llegándonos de nuevo. - El crecimiento sin control de la ciudad amenaza con terminar con todo espacio verde, con la idiosincrasia de la ciudad y con la calidad de vida que hasta ahora Hendaya ofrecía. - El tráfico de vehículos privados se intensifica, creando problemas de circulación, aparcamiento, ruidos, polución del aire, dificultades de desplazamiento para peatones y ciclistas, etc. - Aumento descontrolado de población, sin creación de los servicios correspondientes. - Desaparición de la vida de la ciudad, en favor de una aglomeración informe, constituida en ciudad dormitorio para una amplia población desplazada de Donostia y su extrarradio. - Carestía de la vivienda, que se ha convertido en bien especulativo. Hendaya debe dar solución a estos y otros muchos problemas que estos años de boom inmobiliario general, junto con la política favorecedora de la especulación que el consistorio hendayés saliente ha llevado a cabo han creado o empeorado, y muchos de estos problemas debe abordarlos conjuntamente con los municipios vecinos. Necesitamos de la cooperación transfronteriza para resolver el problema del transporte en la zona, para estudiar y detener el proceso de colmatación de la bahía, para proteger a la población del riesgo y las molestias provocadas por el aeropuerto, para desarrollar la economía de la zona, etcétera, etcétera. Todo esto solo podremos hacerlo si Hendaya recupera el protagonismo perdido en estos años en lo que respecta a las políticas comunes, ya que hasta ahora el consistorio saliente se ha limitado a ir a remolque de las iniciativas dirigidas por los consistorios del otro lado, que no siempre han defendido con el necesario celo el medio ambiente y la calidad de vida de la población de la comarca. La política transfronteriza debe volver a centrarse en los lazos comarcales, privilegiando las relaciones más próximas, con el objetivo de redimensionar el crecimiento de la ciudad a escala sostenible y humanamente enriquecedora. El equipo municipal saliente ha dado rienda suelta a la especulación inmobiliaria, dejando en manos de las empresas de promoción inmobiliaria la reestructuración del hábitat hendayés, sin ofrecer los servicios necesarios que tales desarrollos exigían; todo esto ha llevado al surgimiento de conflictos de intereses entre la población primitiva y la nueva, lo que no facilita la integración ni fomenta actitudes de comprensión mutua. Recolocando el centro de nuestras relaciones transfronterizas en la comarca vamos a facilitar el desarrollo de un espacio de encuentro de culturas y lenguas, fuertemente anclado en la idiosincrasia bidasotarra. Necesitamos desarrollar estructuras y actividades conjuntas que mejoren la calidad de vida de la población a ambas orillas del Bidasoa y que pongan la protección del entorno cercano, la conservación del medio ambiente común, en el centro de sus políticas, hay que crear lazos a través de actividades culturales, deportivas, económicas, educativas, etc, promover proyectos públicos y privados transfronterizos, compartir las experiencias y especificidades propias, para, sin perder la propia personalidad, colaborar en un desarrollo comarcal armónico y enriquecedor. Para ello hará falta intensificar las relaciones entre los entes municipales de los tres municipios, tanto entre los tres en conjunto como bilaterales con cada uno de los ayuntamientos. Retour au programme
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